Para poder financiar proyectos, los participantes en el primer congreso internacional sobre esta energía consideran necesario que se compre a un precio fijo y se pague un plus al productor.
La denominada Declaración de Sevilla, resultante de los debates del primer congreso internacional de energía fotosolar, que se celebra desde ayer en Sevilla, sostiene que es necesario mejorar el apoyo normativo y legislativo a la producción de la energía fotosolar y, en este sentido, apuesta por mantener el sistema de primas dentro de un plazo regulatorio a más de 20 años con el fin de hacer viables y financiables los proyectos.
Este sistema de financiación de energías renovables implica que toda la electricidad proveniente de estas fuentes se compra a un precio medio fijo establecido por kilovatio hora (Kwh), al que se añade un plus que cobra el productor para garantizar la cobertura de los costes.
La Declaración de Sevilla es fruto del consenso entre investigadores, promotores, empresas del sector termosolar y participantes de países como México, Marruecos, Portugal, Israel y Túnez, y ha sido suscrito por los integrantes de la Asociación Protermosolar, la asociación europea Stela e investigadores de la Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla, entre otros, según ha indicado hoy la Junta de Andalucía en un comunicado.
España, referente internacional
En el documento se reconoce la posición de España, y especialmente de Andalucía, como región de referencia a nivel internacional en el ámbito de la producción fotosolar, tanto por las facilidades normativas que existen como por su situación tecnológica y por el recurso solar disponible.
Entre las dificultades señaladas en la Declaración para el desarrollo de este tipo de energía, destaca la del alto coste de generación o la dificultad de conexión a la red eléctrica general. Para salvar estos problemas, el documento apuesta por efectuar un esfuerzo en investigación, desarrollo e innovación, agilizar los trámites administrativos que requiere la incorporación de este sistema eléctrico renovable al sistema general o fomentar la formación de personal especializado en la gestión de la generación termosolar.
Además, insta a la cooperación con países en vías de desarrollo a través de la puesta en común de conocimiento y tecnología y del apoyo financiero internacional. La Declaración reconoce que el uso de energías renovables como la termosolar en estos países contribuiría a reducir su dependencia energética e incluso a complementar sus ingresos a través de la exportación.